Experiencias, la vida
está llena de ellas y no nos damos cuenta de lo importantes que son
hasta que terminan. Por suerte, la vida está llena de experiencias
por disfrutar, unas buenas, de las que nos llevamos maravillosos
recuerdos y otras algo más tristes de las que podemos aprender. Cada
experiencia es una aventura que se vive con ilusión, por desgracia
toda aventura tiene un final y cuando este llega nos damos cuenta de
que cerramos una etapa de nuestra vida con la consciencia de que
jamás podremos volver a vivirla, aunque sin duda, una nueva etapa se
abre ante nuestros ojos. Y lo mejor de todo es poder recordar cada
detalle que las hizo especiales, como nos caímos y luego nos
volvimos a levantar con más ganas de seguir y como al finalizar nos
damos cuenta de que a pesar de los infortunios queremos volver a
vivirla y volver a empezar, y volver a caernos, y volver a llorar con
tu primer amor y volver a reír con tus amigos y cada pequeño
detalle que en el momento ocurrido no valoramos.
Por eso, si todos
escribiésemos un libro con nuestra vida, con nuestras aventuras,
sería el más valioso para cada cual e iba a dar igual si el vecino
nos dijese que el suyo es el mejor porque nosotros sabemos que no es
así, que el nuestro propio es sin duda el más interesante, el más
emocionante, el que más hace reír o llorar.
Porque nuestras
aventuras, nuestra vida, nuestro libro, es algo demasiado especial
como para olvidarlo.
Nadie sabe cuando una
aventura termina pero cuando lo hace todos queremos que vuelva a
comenzar.
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