A veces las cosas no salen como queremos.
Y cuando eso pasa, solo hay dos opciones: resignarse a lo que te ha sido adjudicado o luchar por aquello que quieres. Por aquello que amas.
Yo he elegido la segunda. ¿Por qué? Por muchas razones, porque la vida es demasiado bonita (y corta) como para dejarla ir sin más, como para desperdiciarla. Aunque suene a tópico.
Te pueden pasar muchas cosas en la vida y yo he vivido unas cuantas, pero nunca hay que desistir porque rendirse es la opción fácil; y creo que es conocimiento de todos que yo nunca elijo lo fácil y sencillo.
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