No olvidemos
que este es nuestro momento. Esa edad perfecta en la que el mundo es
gigante y todo nos parece espectacular. Es el momento en el que somos
muy mayores y muy niños, el momento en el que puedes hacer todas las
niñerías que quieras o comportarte como un adulto con tus propias
decisiones sin que sea ridículo. Es la edad de sonreírle al chico
que está al lado que es tan guapo y enamorarte perdidamente de él
porque el amor a primera vista existe aunque no lo vayas a volver a
ver en tu vida. Es la edad de enamorarse, la edad de salir de fiesta
dos días seguidos, la edad de irse de compras hasta que te duelan
los pies, la edad de hacer amigos y hacer sentir a tus padres
orgullosos.
Así que gritemos,
bailemos, cantemos, enamorémonos a lo grande, amemos con locura,
creamos que es la persona de nuestra vida. Creámonos los reyes del
mundo, creemos nuestro propio cuento, tentemos a la suerte y al
cuento de la lechera. Riámonos hasta que se nos caigan las lágrimas
y gritemos hasta quedarnos afónicos.
Escojamos lo que queremos
hacer, escojamos una carrera o un ciclo o lo que sea y cambiemos de
opinión trescientas veces para acabar en la primera o en la
trescientos uno. Equivoquémonos, tropecemos con una piedra y
volvamos a caer al día siguiente en el mismo sitio. Confiemos en la
gente aunque después nos den la patada y aun así sigamos sonriendo.
Esquivemos a todas esas
personas que nos quiera arruinar el día y levantémonos con una
sonrisa aunque solo se para fastidiar a esa persona que tanto te
molesta.
Comportémonos como niños
algunas veces y como adultos otras tantas. Volvámonos ingénuos,
cariñosos, inocentes... Seamos quienes queramos ser. Pero sobre
todo... nunca perdamos la sonrisa, nunca perdamos la niñez. Gritemos
miles de “quieros” al aire: quiero un coche deportivo, quiero un
piso para mi sola, quiero ir a la playa todo el verano con mis
amigas, quiero un novio guapo, quiero... quiero vivir mi propia
historia de amor. Quiero, quiero, quiero.
Porque digan lo digan y
haga lo que haga, yo seguiré siendo yo y tú seguirás siendo tú;
por mucho que digan que has cambiado, que no eres el mismo. Siempre serás tú, recuerda: pueden cambiar muchas cosas en tu vida y en ti, pero siempre serás tú. No pierdas tu esencia. Tu originalidad.
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