Llora. Puede que no lo
hagas queriendo, puede que solo lo hagas por tus amigos, por
inseguridad, por chulería... por estupidez. pero para que engañarse,
a mi me da igual el porque. Solo se que duele y que tus manos están
manchadas de mi sangre. Solo se que algún día cuando sea grande y
tenga experiencia me vengaré y me cobraré cada una de mis heridas.
Puede que no sangren, que
no se vean, pero te aseguro que dolerán, que escocerán como el
alcohol en las llagas.
Cobarde. La valentía no
es ser el mejor, el más fuerte; la valentía es tener la
personalidad de decir que no, tener la voluntad de darte la vuelta e
irte, tener la capacidad de mirar a los ojos a tu víctima e
ignorarla, ignorar el cuerpo tembloroso, los ojos aguados y el
llanto. Saber ignorar los aullidos y abucheos de los que te rodean y
tenderle la mano. Porque en realidad solo es un ser humano más.
Porque incluso aunque
hayas pegado, insultado y humillado, aunque hayas hecho daño y más
mal que bien, sigues siendo un ser humano y a pesar de todo lo que
has hecho, a pesar de tu pasado, los que te rodean te perdonarán y
apoyarán y volverás a ser uno más. Una oveja del rebaño.
Y algún día puede que
escribas poemas y relatos sobre lo horrible que es que la gente que
abusa de los demás.
Pero de momento aquí
estoy yo, de rodillas ante ti, con los ojos llenos de lágrimas que
no derrameré para no darte el gusto.
Así que venga, por
favor, ignórame.
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