Aun no estoy muy segura
de porque siempre que hablo de mi vida acabo hablando de decepciones.
Supongo que es porque la palabra que mejor define mi vida, decepción.
¿Mi familia? Una decepción. ¿El colegio, el instituto? Una
decepción. ¿Mis amigos? Una decepción. Gente que no ha sabido
estar a la altura. No que no hayan estado a mi altura, si no a la
altura de la situación.
Aunque, ¿sabéis qué? He
llegado a ese punto, esa edad en la que sabes de que va la cosa, en
la que odias a la familia. Hay gente que se arrepiente al decirlo. Yo
no. La odio. La odio con todo lo que eso conlleva, parece algo muy
duro, ¿no? Bueno, lo fue, lo reconozco, algunas veces aun lo sigue
siendo; pero como he dicho, he llegado a ese punto en el que te das
cuenta de las cosas. Y yo estoy cansada de querer a personas que me
desprecian, que me hacen daño, que no quieren una relación conmigo.
Como una buena amiga mía me dijo una vez, no voy a esforzarme en
querer a alguien que me odia. La cosa es bastante simple. Y lo
reconozco, ahora mismo me bastaría, me sentiría muy feliz, si,
simplemente, me dejaran en paz. Pero no lo harán, por supuesto. Les
gusta joderme la vida, eso está más que claro. Creo que ya me he
dado cuenta. Son de esa gente cruel que hace daño por hacer, porque
le gusta. ¿Sabéis por qué lo sé? Pues porque hay comentarios que
no se hacen a no ser que quieras hacer daño. Y yo estoy muy cansada de
ir a comidas o reuniones familiares y sentir como si estuviese en el
instituto, como si mis compañeros me hiciesen bulling. Llamadme
exagerada. Llamadme lo que queráis. Nadie sabe lo que he tenido que
vivir por años. Las cosas que me han dicho. Por eso puedo decir que
los odio. ¿Les estoy haciendo daño? Eso es lo que me dijo mi madre
un día cuando le dije que odio a mi familia. Pues si de esta manera
les hago daño que así sea. Les odio. ¿Amigos? Otras tantas
decepciones. Gente a la que he ayudado y me ha dejado de lado. Gente
que se ha aprovechado de mi. Gente que un día les llamé amigos y
ahora no solo me ignoran si no que me hacen daño. Y eso si me duele.
Porque de mi familia puedo huir. Porque a mi familia no la he
elegido. Pero a mis amigos los he elegido yo, y he pasado por alto a
gente que me decía que no lo hiciese y lo he hecho y ahora... Me han
hecho daño. Otra vez. Y ya estoy cansada de esto. Muy cansada. No
puedo más. Y lo gracioso es que luego me echan en cara que soy muy
cerrada, que no cuento nada, que no confío en la gente. ¿Pero cómo
voy a confiar si cada vez que lo hago me dan una puñalada? Y lo
peor, lo peor de todo esto es que por mucho que los odie. A ambos.
Familia y ex amigos. Siguen importándome demasiado. ¿Por qué si no
no puedo parar de hablar o de pensar en ellos?
Soy idiota.