lunes, 30 de julio de 2012

Querido...


                                   428912_391862504207739_1354706545_n_large
Ya no se bien quien soy, ni en lo que me he convertido. La vida se ha vuelto un poco extraña para mi. Cada vez me cuesta un poco más sonreír y temo que acabe por olvidar como se hace.
Ojalá pudiese volver atrás en el tiempo. ¿Qué cambiaría? Lo cambiaría todo. Cambiaría mi forma de comportarme. La forma en que he tratado a ciertas personas. No porque haya sido mala con ellas (que con algunas si lo he sido) si no porque, precisamente, no lo fui. Me equivoqué unas cuantas veces. Elegí mal. No escogí bien mis prioridades. Y me convertí en esto que soy ahora.
Una mezcla irreconocible de la Andrea de seis años que reía por todo y siempre tenía una respuesta graciosa y la Andrea de hace unos años, desconfiada, cansada de todo. Ahora soy esa que siempre quiere hacer reír a los demás, a todos, que pagaría por ver una sonrisa sincera por sentir un abrazo dado con cariño. Soy esa que haría cualquier cosa por los pocos (pero buenos) amigos que le quedan.
Supongo (se) que soy una chica complicada. No es fácil entenderme. Sin embargo no pido eso. Nunca lo he pedido. Jamás he pretendido que un amigo me ayudase porque no hay ninguno que pueda hacerlo. He llegado a ese punto en el que se, soy consciente, que la única persona que puede hacer que vuelva a ser la misma, que vuelva a sonreír, que me cure, soy yo. Y aunque ojalá pudiese ser una persona normal, no puedo mentirme a mi misma. No lo soy. Demasiadas cosas se acumulan en mi vida como para serlo.
Aun así, no soy una persona que hable de sus problemas. Al revés. Odio hacerlo. “¿Por que no sonríes?” Alguien me preguntó una vez y yo no pude contestarle, solo lo miré y le regalé mi sonrisa.
Nunca nadie se había molestado hasta ese momento en preguntármelo, creo que se ganó verla. Si estás leyendo esto, sabes que va por ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario