Que
sea perfectamente imperfecto. Que se levante por las mañanas de mal
humor y aun así me de un beso. Que se vaya a trabajar y cuando
vuelva venga quitándose la corbata o la chaqueta o lo que sea por el
camino y me lleve a la cama a demostrar cuanto me ha echado de menos.
Que me abrace todo el día, incluso cuando diga que no me apetece,
porque será entonces cuando más lo necesite. Que me mire a los ojos
y sonría de esa manera pícara que me hace sonreír a mi también.
Que cuando esté viendo mi película favorita me haga cosquillas o me
distraiga. Que me ayude con las tareas de la casa pero se niegue en
rotundo a sacar la basura por no salir a la calle. Que me de
sorpresas inesperadas y no sólo un ramo de flores por San Valentín.
Que me vende los ojos cuando hagamos el amor porque para amar no se
necesita ver. Que cuando se ponga a llover no se refugie bajo una
marquesina si no que me saque a bailar con él. Que cuando tenga frío
me de su chaqueta y me abrace. Que cuando tenga la autoestima baja me
mire mal, me diga que lo que digo no es cierto y me demuestre lo
mucho que le gusto. Que ponga la música alta exactamente como yo,
porque la música hay que escucharla a todo volumen. Que haga
tonterías para rellenar los silencios porque los odio. Que proteste
como un niño pequeño cuando le pido que me acompañe de compras
pero que al final lo haga solo para verme probando la ropa. Que me
susurre al oído mi canción favorita. Que me acaricie bajo la manta
cuando estemos viendo la televisión. Que cuando este cocinando me
diga que me quiere ayudar y acabemos en una pelea de harina. Que
cuando me canse de los tacones se saque sus zapatos y me los preste.
Que me coja de la mano por la calle. Pero sobre todo... que me ame
con todo su corazón.
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