miércoles, 24 de octubre de 2012

La chispa que enciende la mecha...



Sonrío. Aun puedo verte aquí. Sigo pudiendo visualizar tus ojos a través de mis párpados y si me concentro lo suficiente aun soy capaz de distinguir tu risa por encima del resto de las voces y aun puedo escuchar tu voz susurrándome el oído y las caricias con dedos temblorosos. Aun recuerdo las miradas tímidas y las conversaciones sin final, los largos silencios solo llenados por nuestras sonrisas, como niños pequeños haciendo una travesura. Recuerdo cuando el uno huía del otro, en ese constante juego de tira y afloja, y te recuerdo llamándome mientras yo caminaba orgullosa como siempre aunque luego tirase el vaso en la mesa porque me ponías nerviosa.

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