Sonrío. Aun puedo verte
aquí. Sigo pudiendo visualizar tus ojos a través de mis párpados y
si me concentro lo suficiente aun soy capaz de distinguir tu risa por
encima del resto de las voces y aun puedo escuchar tu voz
susurrándome el oído y las caricias con dedos temblorosos. Aun
recuerdo las miradas tímidas y las conversaciones sin final, los
largos silencios solo llenados por nuestras sonrisas, como niños
pequeños haciendo una travesura. Recuerdo cuando el uno huía del
otro, en ese constante juego de tira y afloja, y te recuerdo
llamándome mientras yo caminaba orgullosa como siempre aunque luego
tirase el vaso en la mesa porque me ponías nerviosa.

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