Hacía tanto tiempo que
no me sentaba a escribir así, como ahora, música de piano o
violines de fondo para, simplemente, descargarme que ya casi no
recordaba como se sentía y ahora me he dado cuenta de cuanto lo he
echado de menos. Ahora que cierro los ojos y me muevo al ritmo de la
música a la vez que tecleo solo de memoria... me doy cuenta de que
si, lo había echado de menos, se me habían acumulado las palabras y
ya no podía ni pensar bien. Supongo que es porque soy de esas
personas que piensan demasiado, personas con exceso de palabras como
digo yo, demasiadas cosas que decir pero poco tiempo o pocos lugares
donde expresarlas. Y ahora mismo si soy sincera no estoy haciendo
nada más que escribir lo primero que se me pasa por la cabeza, no
pienso si tiene sentido, si sueno bien o es demasiado filosófico,
porque cuando estoy así, en este estado, en estos momentos es cuando
soy verdaderamente yo misma, sin importar los demás, sin importar el
pasado, sin importar todo lo malo. En momentos como este soy solo yo,
una hoja en blanco esperando por ser cubierta y la música. ¿Puede
haber algo mejor? No lo creo.

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