Todas las personas del mundo somos especiales. Admitámoslo. Todos somos raros en nuestra propia forma de serlo. ¿No es eso fantástico? Que horrible empeño tiene la gente ahora con parecerse los unos a los otros. Si Fulanita se compró ese chaquetón tienes que ir tú y comprártelo porque Fulanita es genial y a lo mejor tienes suerte y es el chaquetón lo que la hace genial y se te contagia un poco. Pero no, no es así, aunque te compres ese chaquetón precioso que tiene Fulanita no tendrás su genialidad, incluso puede que a ti no te quede bien. Y, de hecho, aunque le robes el chaquetón a Fulanita, seguirás sin parecerte a ella y su genialidad. Porque la genialidad de las personas es precisamente el hecho de que se haya comprado ese chaquetón primero, que fuese a la tienda y lo cogiese. Puede que tú fueses a la tienda antes y vieses sin ver ese chaquetón y que justamente porque no te llamo la atención no lo cogiste, porque no es tu estilo. No tiene tu personalidad. No importa lo mucho que te empeñes. Exactamente por eso, por mucho que te pongas el chaquetón de Fulanita, seguirás sin parecerte a ella. Y eso, amiga mía, eso si es GENIAL.
¿Qué gracia tiene si somos todos iguales? A mi me gustan las rarezas de la gente, me enamoro de ellas. Es fantástico conocer a alguien con una de esas personalidades marcadas que te dejan descolocada desde el primer momento. Y para mi la gente con personalidad son... ídolos, porque , ciertamente, no es fácil tener una personalidad y unos pensamientos propios hoy en día. Por eso valoro tanto a la gente con personalidad. A la gente auténtica. A veces ni si quiera piensan como yo, pero sigo admirándolos. Porque lo valen. Tienen mucha Muchedad (como diría Alicia del Pais de las Maravillas) Y esa esa Muchedad lo que los hace especiales y valiosos.
Da igual si su muchedad consiste en hablar con las palabras más raras del diccionario, tener un acento extraño, ser infantil o extremadamente maduro, ser aficionado a las figuras de cerámica o vestirse de colores chillones y con las cosas más extravagantes del mundo. Da igual. El caso es que tienen Muchedad y me gusta.
Ahora bien, si tú quieres seguir ocultando tus rarezas y tú, repito, Muchedad, cosa tuya. Al final ni tú mismo sabrás quien eres y si alguien se enamora de ti... echa a temblar, estará enamorado de otra persona.
Tenemos que convencernos de una vez de que cada uno de nosotros somos especiales y no por nuestra mayor o menor belleza sino por nuestra, si lo has adivinado... MUCHEDAD
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